Cómo reconocer una buena agencia de diseño web — 7 preguntas antes de firmar
Todas las agencias prometen «webs modernas y profesionales». La promesa no le dice nada — las respuestas a estas siete preguntas, sí. Funcionan como una prueba de fuego, sin conocimientos técnicos.

El mercado del diseño web tiene un problema de transparencia: desde fuera, todos los proveedores parecen iguales. Buenas referencias, grandes palabras, llamadas amables. Las diferencias solo aparecen en pleno proyecto — con el contrato ya firmado. A menos que haga antes las preguntas correctas.
Las 7 preguntas
1. «¿Cuánto cuesta — como precio fijo?» Un proveedor serio puede dar un precio fijo tras una primera conversación. Quien solo ofrece tarifas por horas o dice «depende» sin concretar, traslada todo el riesgo a usted. Regla básica: sin precio fijo, no hay trato.
2. «¿Qué está incluido exactamente — y qué no?» La trampa clásica son los extras: textos aparte, optimización móvil aparte, formación aparte. Pídalo por escrito. Un presupuesto honesto también lista lo que no está incluido.

3. «¿De quién es la web después?» La pregunta más importante y menos formulada. Algunos proveedores solo alquilan webs (pagar cada mes, no poseer nunca) o construyen sobre sistemas de los que no puede salir. La respuesta correcta: suya. Dominio, contenidos, accesos — todo.
4. «¿Quién es mi contacto?» Si entre usted y la ejecución hay un gestor de proyectos, un sistema de tickets y un equipo externalizado, cada pequeño cambio se vuelve lento. Una línea directa con quien realmente construye ahorra semanas.
5. «¿Cuánto tarda — con compromiso?» «Depende» no es una respuesta. Quien controla su proceso da un plazo y lo cumple. Más de dos meses para una web de empresa normal debería hacerle desconfiar.
6. «¿Qué pasa tras el lanzamiento?» Una web sin mantenimiento envejece. Pregunte: ¿quién hace las actualizaciones? ¿Cuánto cuesta un pequeño cambio de texto? ¿Hay soporte — y con qué rapidez? La respuesta muestra si el proveedor piensa en proyectos o en relaciones.
7. «¿Me desaconsejaría alguna vez?» La pregunta decisiva. Hágala literalmente: «¿Hay casos en los que desaconseja a un cliente hacer una web nueva?» Quien duda o dice «no», vende — quien da ejemplos concretos, asesora.
Las buenas agencias responden las siete preguntas sin esquivar. Los vendedores de humo suelen fallar ya en la primera.
La mayor señal de alarma
La presión. Precios especiales válidos «solo esta semana», plantillas de contrato en la primera llamada, prisas por firmar. Una buena web es una inversión para años — cualquier proveedor serio le da tiempo para decidir con calma. Quien le mete prisa tiene un motivo.
Por cierto: también puede hacernos estas siete preguntas a nosotros — en la llamada gratuita las respondemos antes de que las haga. Lo que cuesta realmente una web está en la guía honesta de precios, y si necesita una agencia lo aclara hacerla uno mismo o encargarla.
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