¿Cuánto cuesta realmente una web? La guía honesta de precios
En el mercado hay de todo, desde 300 € hasta 15.000 € — para lo que parece el mismo producto. Esta guía explica dónde están realmente las diferencias y cómo reconocer una oferta justa.

Quien encarga una web por primera vez se lleva un pequeño susto al comparar presupuestos: una oferta dice 349 €, la siguiente 4.900 € — y ambas prometen «una web profesional». ¿Cómo puede ser?
La respuesta corta: no estás comparando el mismo producto. La respuesta larga es este artículo.
Los tres rangos de precio — y qué hay detrás
A grandes rasgos, el mercado se divide en tres mundos, y cada uno responde a una pregunta distinta.
Constructores «hazlo tú mismo» (0–30 € al mes). Wix, Jimdo y compañía te venden herramientas, no una web. El precio parece imbatible — hasta que cuentas honestamente tus propias horas de trabajo. Veinte o treinta horas de aprendizaje son lo normal, y el resultado acaba pareciéndose a mil webs más del mismo kit. Perfecto para un hobby. Rara vez para un negocio que quiere ganar clientes con su web.
Proveedores de plantillas (300–1.000 €). Aquí se rellena una plantilla de diseño ya hecha con tu logo y tus textos. Es rápido y barato — pero la estructura de la página nunca se pensó para tu negocio. Que un visitante se convierta en una llamada es cuestión de suerte en estas webs, porque justo ese camino — de la primera mirada a la solicitud — no forma parte del producto.
Desarrollo a medida (desde unos 1.500 €). Aquí primero se pregunta: ¿quiénes son tus clientes, qué buscan, qué debe conseguir la web? El diseño, los textos y la estructura siguen esa respuesta. Cuesta más porque hay trabajo real detrás — y es el único de los tres mundos optimizado para las solicitudes y no para el precio de compra.
La web más barata es la que trae clientes. Todo lo demás es caro — cueste lo que cueste.
Un cálculo de la práctica
Un negocio de oficios con una web de plantilla de 300 € recibió exactamente tres solicitudes a través de su web en doce meses. Tras el rediseño con estructura clara, fotos reales de proyectos y textos bien trabajados, fueron tres por semana.

Calculemos con prudencia: si solo una de cada cinco solicitudes se convierte en encargo y un encargo aporta 800 € de media, la web «cara» se amortiza en pocas semanas. La «barata» costó facturación en silencio durante tres años.
Los costes ocultos de los que nadie habla
- Tu propio tiempo. Cada hora en el constructor es una hora que no dedicas a tu verdadero negocio.
- Cuotas recurrentes en la letra pequeña. Algunas agencias solo alquilan las webs — tras tres años de cuotas, nada te pertenece.
- Solicitudes perdidas. La partida más grande, y no aparece en ninguna factura.
Cómo reconocer una oferta justa
- Precio fijo en lugar de tarifa por horas abierta — sabes lo que cuesta antes de empezar.
- El proveedor pregunta por tus objetivos, no solo por tus colores favoritos.
- Los costes recurrentes figuran con transparencia en la oferta — hosting y dominio son una pequeña cuota mensual honesta, no una sorpresa.
- La web te pertenece al final — incluidos dominio y contenidos.
Si quieres saber dónde se sitúa tu proyecto en precio: nuestros paquetes y precios de partida son públicos — y en la llamada gratuita recibirás una valoración honesta, incluso si la respuesta es que todavía no necesitas una web nueva.
¿No sabes cuánto debería costar tu web?
En 20 minutos sabrás qué es posible — y cuánto cuesta. Gratis y sin compromiso.
Reserva una llamada gratuita